El 30 de mayo de
1865 contó Don Bosco el siguiente sueño:
“Contemplé un gran
altar dedicado a la Virgen y muy hermosamente adornado. Vía a todos mis
discípulos avanzando en procesión hacia él. Cantaban una canción a la Virgen,
pero no todos del mismo modo. Unos cantaban con exactitud y muy afinados y con
hermosa voz.
Otros cantaban con
voz ronca y desentonados y fuera de tiempo. Había algunos que estaban callados
sin cantar. Y varios se salían de la procesión y se iban a otros sitios, y
varios bostezaban aburridos y sin fervor. No faltaban quienes ponían
zancadillas a los otros y se reían burlonamente.
Todos llevaban regalos
para ofrecérselos a la Virgen Santísima. Cada uno tenía en sus manos un ramo de
flores, unos más grandes, otros más pequeños. Unos llevaban rosas, otros
claveles, otros violetas.
Pero algunos
llevaban regalos muy raros: por ejemplo, uno llevaba una cabeza de cerdo. Otro
un gato. Alguien llevaba un plato lleno de sapos, otro un conejo y alguno
llevaba un corderito.
Junto al altar de la
Virgen había un hermoso joven con alas, probablemente es el ángel que protege
nuestra obra, y este joven iba recibiendo la ofrenda que cada uno llevaba.
A los que
presentaron hermosos ramos de flores les recibió con gusto su ofrenda y la
colocó junto a los pies de Nuestra Señora. A otros al notar que en su ramo de
flores traían algunas ya marchitas, desató el ramillete y sacó las marchitas y
las echó a la basura, y las demás las colocó junto al altar.
A algunos no les
recibió las flores que presentaban porque eran flores sin perfume, y la Virgen
quiere realidades y no solo apariencias. Los ramilletes de flores de algunos
tenían espinas y clavos entre las flores. En ángel quitó las espinas y clavos
antes de colocar las flores junto a la Reina del Cielo.
Cuando llegó el que
llevaba un cerdo, el ángel le dijo: – ¿Cómo te atreves a presentar ese regalo?
¿No sabes que el cerdo representa los pecados de impureza, y que María es la
más pura de todas las criaturas? Retírate y no presentes esa ofrenda.
Llegaron los que
llevaban un gato y el ángel les dijo: – ¡Retírense! ¿No saben que el gato
representa a los que roban? Eso significa que se dedican a quitar cosas,
dineros, libros, alimentos, etc., y que malgastan el dinero que sus padres
pagan por ellos, porque no estudian, y destrozan sus vestidos sin importarles
lo que cuestan. Y los hizo apartarse a un lado.
Llegaron luego los
que llevaban platos con sapos y el ángel les respondió: – Los sapos representan
a los que dan escándalos y malos ejemplos a los demás. La Virgen Santísima no
recibe esas ofrendas. - Y se retiraron avergonzados.
Luego avanzaron unos
con un puñal clavado en el corazón. Significan los que reciben sacramentos
estando en pecado mortal. El ángel les dijo: – ¿No se dan cuenta de que llevan
la muerte en el alma? (“Tienen nombre de vivos pero están muertos”, dice el
Apocalipsis). ¡Por favor: que les quiten ese cuchillo del corazón! Y éstos
fueron también colocados aparte y lejos del grupo.
Enseguida llegaron
los demás que llevaban conejos, corderos, pescado, uvas y nueces. El ángel
recibió todo y lo puso junto al altar y después de separar los buenos de malos
e hizo formar ante el altar a todos aquellos cuyas ofrendas si habían sido
aceptadas. Y con tristeza del alma pude notar que el número de los que no
habían sido aceptados era más numeroso de lo que yo me había imaginado.
Y aparecieron por
lado y lado del altar dos ángeles trayendo cada uno una canasta llena de
hermosísimas coronas de rosas, pero eran rosas del Cielo que no se marchitan y
que significan la inmortalidad. Y a cada uno de aquellos a quienes sí les había
sido aceptada sus ofrendas, le fue colocada una de esas coronas en su cabeza.
Las coronas eran supremamente hermosas y yo veía que allí desfilaban para ser
coronados no solamente los discípulos que ahora tengo sino los discípulos que
tendrán nuestras obras en tiempos futuros.
Y enseguida sucedió
algo impresionante: Había jóvenes de rostro nada simpático y que no eran
agradables ni atrayentes en su presentación externa, y a éstos les
correspondieron las coronas más ricas y hermosas, porque lograron conservar
mejor su pureza o castidad. Otros tenían también esta virtud pero en grado
inferior. Muchos otros recibieron coronas por su obediencia, por su humildad, o
por su amor de Dios. Cada uno recibía una corona proporcionada a los esfuerzos
que había hecho por portarse bien.
El ángel les dijo:
"Han recibido estás coronas como premio a su buen comportamiento.
Esfuércense cada uno para lograr que los enemigos del alma no le roben su
corona. Hay tres medios para conservarlas: Ser humildes. Ser obedientes, Esmerarse
por conservar la virtud de la pureza. Estás tres virtudes: humildad, obediencia
y pureza los harán agradables ante la Virgen María y les conseguirán una corona
infinita de premios en el Cielo."
Los jóvenes que no
habían sido coronados desaparecieron y los que recibieron sus coronas empezaron
a cantar un himno a la Virgen con voz tan fuerte que… yo me desperté.
Recuerdo muy bien
quiénes sí fueron coronados y en qué virtud sobresalían, y quiénes fueron
rechazados y por qué. Pueden pasar en estos días y le diré a cada uno en qué
estado vi su alma en el sueño, y qué es lo que debe hacer para que la Virgen
Santísima le acepte sus ofrendas.
Mientras tanto les doy
estás explicaciones: Todos llevaban flores a la Virgen, pero noté que casi
todos tenían espinas entre sus flores. Y me fue dicho que esas espinas
representan a la desobediencia: No hacer lo que hay obligación de hacer, y
dedicarse a hacer lo que está prohibido, llegar tarde y no cumplir los propios
deberes. (“¿Has visto a alguno que cumpla bien sus deberes de cada día? Ese no
quedará entre los últimos. Ese será de los primeros. Pero el desobediente no
será coronado.”, dice el Libro de los Proverbios).
Otros llevaban entre
sus flores un clavo. Y con clavos fue crucificado Jesucristo. San Pablo dice
que el que peca crucifica de nuevo a Jesucristo. Clavos son los pecados que se
cometen y no se combaten. Se empieza por pequeñas faltas y se va llegando a cometer
pecados graves. El que es infiel en lo poco, también será infiel en lo grande,
decía Nuestro Señor.
Muchos llevaban
flores sin perfume. Son las obras buenas que se hacen sin querer apartarse del
pecado o que se hacen por ser vistos y ser felicitados y no por agradar a Dios.
Esas obras buenas son rechazadas. (Dice el salmo 49: “El señor Dios dice al
pecador obstinado: ¿Por qué andas diciendo que me amas, tú que desprecias mis
mandatos y no los quieres cumplir? Te acusare de esto y te lo echaré en cara”).
Pero el ángel
permitía que los que quisieran fueran y arreglaran sus ramilletes y les
quitaran las espinas y los clavos y las flores sin perfume y volvían, y
entonces sí se les aceptaba su ofrenda. Así que cada uno puede proponerse
enmendar sus errores y malos comportamientos y entonces sí eran aceptadas sus
ofrendas
No hay comentarios:
Publicar un comentario